El sinsentido actual de las despedidas de soltera

By 2 octubre, 2015 octubre 14th, 2019 2 Comments

 

diadema-de-antenas-rosa-de-despedida-de-soltera-con-penes-afelpadosVamos a hablar claro: si tienes relaciones sexuales con tu pareja, un pacto de fidelidad y de cuidado mutuo y convives con él o ella, no estás soltera. Por lo que el día de tu boda no puedes dejar de estar soltera ni tiene lógica alguna que te despidas de tu etapa vital de soltería.

Actualmente, para la mayoría de europeas la boda no es un inicio de la relación de pareja sino una simple continuación. El día siguiente de la boda no cambia nada: sigues viviendo en la misma casa, compartes cama con la misma persona y no hay ninguna novedad en tu vida sexual (de hecho, muchas parejas ni siquiera tienen sexo en la noche de bodas).

Quizá se deba al sinsentido actual de este ritual que las despedidas a menudo son aburridas, huecas e incluso ridículas. ¿Qué está celebrando una mujer de treinta años con dos penes en la cabeza si hace más de una década que se ha iniciado sexualmente y, probablemente, lleve años manteniendo relaciones sexuales con su futuro marido o esposa? ¿De qué se está despidiendo vestida de presidiaria y acompañada de sus amigas disfrazadas de policía si hace años que juró fidelidad a su pareja y que convive con él o ella?

Entonces, si no hay cambios sustanciales en la pareja después de la boda, ¿por qué tanta gente sigue casándose? Porque el matrimonio se ha convertido para muchas parejas en la celebración de la creación de la familia: se casan para ritualizar y formalizar la voluntad de pasar de dos a tres, es decir, el dejar de ser sólo una pareja y convertirse en familia. Así que si todo va bien, al cabo de un tiempo llega un nuevo ser que, ahora sí, cambia totalmente y para siempre la vida de los dos miembros de la pareja.

Por lo tanto, deberíamos replantearnos qué celebramos en las despedidas de soltera y centrar el ritual en el cambio real de etapa vital que está a punto de atravesar esa mujer: el paso de pareja a familia, el deseo de convertirse en madre. Un cambio de etapa vital muy importante que en nuestra cultura no goza de la atención y el acompañamiento que requiere. Quizá si redefiniéramos esta celebración no llegaríamos tan perdidas a la maternidad y las despedidas volverían a tener sentido.

2 Comments

  • Myriam dice:

    Molt bona reflexió Anna. Sempre li he trobat poc sentit a aquests comiats de soltera/a tant d’homes com de dones. Aquest «desfase» abans d’arribar a l’etapa sèria del matrimoni. Amb les teves paraules clares, li has donat el sentit que buscava. Sí, hauria de ser realment l’etapa per celebrar que passes de dos a tres, però és clar, això no porta gens de «morbo»… Gràcies per compartir les teves reflexions. Una abraçada!

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